El masaje es un una herramienta sin igual para ayudar al cuerpo y a la mente a restablecer el equilibrio perdido. Por eso, desde tiempos remotos y en todas las culturas se ha recurrido a técnicas de manipulación manual para aliviar estados de enfermedad y dolor. “Y es que cuando tenemos molestias o nos duele alguna parte del cuerpo o deseamos aliviar el malestar de otra persona, el acto más instintivo es colocar las manos sobre esa zona. A través de la piel, que simboliza la frontera entre nosotros y el mundo, permitimos que otra persona se acerque a nosotros con la confianza de recibir consuelo para nuestro padecimiento”, explica Maribel Corpa, una de las fundadoras de Templo del Masaje, quien aclara que “Los procedimientos técnicos del masaje varían dependiendo del objetivo que se persiga. Existen gran número de manipulaciones que pueden aplicarse teniendo en cuenta los efectos buscados en cada caso. A través de los distintos tipos de masaje pueden lograrse diferentes resultados, como relajar, activar, reparar tejidos, drenar líquidos, descontracturar músculos, flexibilizar estructuras…”.
Por ello, esta cadena recomienda el masaje para comenzar a relajarse, recomponer los efectos del agarrotamiento muscular del trabajo y prepararse así para sacarle más partido al periodo de asueto estival. Y es que nuestro organismo emplea oxígeno y sustancias nutritivas para mantener sus funciones; pero el estrés contrae los músculos, estancando la linfa e impide que las toxinas se desechen adecuadamente “envenenando” el organismo. Mediante la aplicación de un simple masaje se inicia un proceso de limpieza celular; los músculos tensos se aflojan, liberando la presión sobre los vasos linfáticos y se eliminan rápidamente los desechos celulares relacionados con la respuesta al estrés: adrenalina, histamina, cortisol… entrando oxígeno y nutrientes.
“Pero además, el contacto físico es siempre beneficioso”, continúa la experta de Templo del Masaje. “El receptor del masaje es más abierto, acepta su cuerpo, tiene una mayor percepción del mismo; ese contacto puede ser reconfortante, calmante, curativo, incluso afectivo… Y el masaje de relajación se convierte en sedante del sistema nervioso. Libera tensiones acumuladas para que la energía de nuestro cuerpo fluya sin obstáculos”. Entre sus beneficios: aumenta el flujo sanguíneo; facilita el retorno venoso y con él la salida de catabolitos de la zona, con lo que aumenta la recuperación del músculo; estimula la corriente linfática y ayuda a eliminar el ácido láctico y otros residuos; mejora la nutrición muscular, el tono (que disminuye tras el esfuerzo) la elasticidad y la contractilidad; estimula el sistema inmune; elimina células muertas de la piel, la limpia y tonifica; disminuye el estrés; produce una relajación profunda física y mental; provoca la segregación de endorfinas, denominadas hormonas de la felicidad, que se relacionan con las sensaciones satisfactorias y placenteras. Estimula la producción de este analgésico natural que segrega nuestro cerebro.
Los centros de Templo del Masaje cuentan con un amplio abanico de servicios, desde cualquier tipo de masaje que haya en el mercado, a tratamientos de belleza corporales y faciales, manicuras, pedicuras, depilación… con marcas tan prestigiosas como Alqvimia, líder en alta cosmética 100% natural. Esto hace también que clientes que vienen por un tratamiento determinado acaben probando otros tratamientos por la confianza que les merece. “Introducimos el masaje como parte esencial de cada tratamiento que realizamos. Además, somos unos centros de estética de la máxima categoría en cuanto a tratamientos, sin ser un centro médico. Y ofrecemos a los clientes facilidades de pago con los Carnets de Templos para que todos puedan acceder de la forma más cómoda a todos nuestros servicios y fidelizar a toda nuestra clientela”, concluye Maribel Corpa.