De esta forma, hormigas, cucarachas, roedores y moscas son las plagas más habituales en Andalucía, aunque pueden depender de la climatología y de la estación del año. Por ello, las zonas costeras o que tienen humedales suelen tener plagas de pulgas, abejas, garrapatas o avispas.
También, las zonas turísticas de España y concretamente las de Andalucía han sufrido un aumento de las plagas de insectos que roen la madera como termitas o xilófagos. Además, a estas plagas se les suman la de la Legionella, las chinches de la cama o la procesionaria del pino. Incluso el cambio climático está provocando que los inviernos sean más templados y por ello proliferen con mayor facilidad estas especies.
Este tipo de plagas pueden tener graves consecuencias para la salud pública y para el medio ambiente, por lo que es necesario que la Administración trabaje junto al sector de control de plagas andaluz para proteger el bienestar de los ciudadanos y la biodiversidad.