Programación

Problemàtica de las Factorías de Software en España vs. Mejora del Proceso Software (2005 - 2010).

Madrid17 noviembre 2010
Los problemas del sector van màs allà de la mejora del proceso de producción y de las estadísticas de implantación de CMMI

En el debate que tuvo lugar el pasado jueves 11 de noviembre de 2010 durante el Congreso Internacional de Factorías de Software (SFIC), y en el que participaron un conjunto de factorías de software con sede en España, se trató abiertamente la problemática actual del sector de desarrollo de software y el caso concreto de la producción en modelo factoría. Los temas tratados evidencian que los problemas del sector van más allá de la mejora del proceso de producción y de las estadísticas de implantación de CMMI. Se requieren otras iniciativas que contribuyan a la mejora de competitividad y al posicionamiento internacional de nuestra industria del software:

• Relación con el cliente
• Personal técnico
• Debilidades y fortalezas del modelo factoría
• Perversion vs. inanición
• El mercado actual
• La relación con el resto de la compañía
• Producción internacional
• Sinergias entre factorías vs subcontratación

Relación con el cliente

El modelo de factoría puro se diseñó con el objetivo de alcanzar altos ratios de calidad y productividad, a costa de cumplir unas fuertes restricciones de entrada y salida. Sin embargo, las consultoras presentes referían que no es habitual que el cliente final se ajuste a la rigurosidad de los criterios de entrada en su demanda de servicio, y que dicha carencia necesita resolverse dedicando un esfuerzo importante de consultoría en las instalaciones del cliente.
Frente a esta situación y excepcionalmente, sólo algunos clientes disponen de un departamento propio que funciona como factoría, y sólo los más maduros, han desarrollado un departamento que funciona como interfaz para gestionar la demanda de peticiones a las factorías de diversos proveedores.

El personal técnico

Los centros de desarrollo ubicados en zonas rurales, o al menos en regiones alejadas de las grandes capitales, hacen un uso intensivo de recursos humanos altamente cualificados, fundamentalmente ingenieros informáticos. Sin embargo, algunas de las consultoras presentes reconocen que los salarios con los que se remuneran a estos ingenieros informáticos no son acordes con su cualificación, aunque también se reconoce que las tareas no suelen ser acordes a un puesto de ingeniero. En consecuencia, surge la sindicalización y la proletarización del ingeniero informático.

Los intentos que estas organizaciones realizaron para reclutar desarrolladores titulados en formación profesional no tuvieron éxito.

Debilidades y Fortalezas del Modelo Factoría

Como se ha comentado en el primer punto sobre “relación con los clientes”, se destaca que son pocos los clientes que pueden aprovechar las fortalezas del modelo por falta de madurez en sus procesos de subcontratación, debido al incumplimiento de los requisitos de entrada.

Por otro lado, es sabido que para alcanzar la máxima eficiencia del modelo, se debe optimizar la repetibilidad desde el punto de vista de los procesos y desde el punto de vista de la reutilización del software. De esta manera, las factorías, que por necesidades del mercado, amplían el rango de los servicios ofrecidos a sus clientes (incluyendo las etapas previas y posteriores a la codificación) se ven obligadas a ampliar el alcance de la factoría en el ciclo de vida del software, y en consecuencia, disminuyen la repetibilidad, y por ende, el rendimiento teórico del modelo.

Funcionan bien las factorías que reutilizan arquitecturas, tecnologías y funcionalidad por sectores de negocio.

Perversión vs. Inanición

Si el modelo de factoría puro no funciona, el objetivo de la organización que produce software se reconvierte a lo que el cliente final necesite. Es decir, se vende lo que el cliente puede comprar. Existe un porcentaje alto de factorías en el mundo que camuflan servicios remotos de asistencia técnica bajo el paraguas de un proyecto cerrado.

El mercado actual

El modelo de factoría ofrece al cliente tres ventajas: plazos predecibles (aunque nos gustaría decir cortos), costes reducidos y calidad. Sin embargo, los clientes se fijan, habitual y exclusivamente, en los costes reducidos, lo que redunda en un empobrecimiento de los centros de desarrollo que repercute en los salarios, y en una pérdida de imagen para el sector.
Las factorías se cuestionan si tienen retorno las fuertes inversiones realizadas en mejora de procesos y en acreditaciones formales en el modelo CMMI y similares.
Curiosamente, las tarifas mejoran en el mercado internacional, pero las consultoras que se han decidido a exportar servicios consideran que se necesita mejorar la marca “ESPAÑA”.

Relación con el resto de la compañía

Se cumple el tópico de que el cliente interno es el peor cliente. Sin embargo, se descubre la mayor aportación de valor del modelo factoría al negocio, ya que lo normal es que las consultoras no ofrezcan el servicio de factoría directamente a los clientes, sino que sea un servicio interno que apoya a los consultores y a las unidades de desarrollos “no factorizables”.

Producción internacional

Los proyectos dispersos geográficamente suponen un coste importante, con una problemática propia, aún tratándose de centros de desarrollo pertenecientes a la misma compañía. Requiere una fuerte integración de procesos de ingeniería entre las distintas unidades que participen, y no todas las organizaciones cuentan con la madurez suficiente para abordar proyectos de tal complejidad.

La competencia internacional aún no es preocupante, a pesar del coste reducido de India o Sudamérica, ya que pocos clientes apuestan por desarrollar fuera de España, en muchas ocasiones por falta de madurez en los procesos de outsourcing.

Sinergias vs. Subcontratación

No se destacan diferencias entre llevar a cabo colaboraciones entre factorías de uno u otro modo, aunque todas las consultoras presentes destacan que habitualmente no se subcontrata, porque el mercado no deja margen para ello.

A veces, las sinergias se establecen entre distintas factorías de una misma consultora, pero esto requiere una fuerte integración de procesos de ingeniería. Esto suele ser una debilidad excepto para las grandes consultoras que cuentan con diversos centros de desarrollo por el territorio nacional y Sudamérica.

En definitiva y para concluir, se podría considerar que la mejora de procesos en la industria española de producción de software es una asignatura aprobada. Pero no suficiente para garantizar la competitividad, ni interna, ni internacional de los centros de desarrollo. Aún se requiere fortalecer los siguientes aspectos:

• Formar a los clientes para que puedan aprovechar las ventajas del modelo de factoría de software, de manera que se profesionalice la función de outsourcing TI, dando la importancia adecuada a la calidad frente al coste.
• Dotar al mercado laboral de profesionales acordes a los puestos que requiere el sector, con la formación suficiente, pero evitando a la sociedad el sobre coste innecesario de una formación excesiva.
• Que se potencie la internacionalización de la industria española del software, aportando valor en los aspectos de calidad de producto y de servicio, frente a una competencia internacional basada en el coste. Y contando con el apoyo a la mejora de la marca del país.
• Que la mejora de procesos continúe su progreso para optimizar de manera racional el negocio: mejorando la aportación de valor del modelo factoría como unidad interna de una consultora; potenciando las sinergias entre centros de desarrollo; o incluso aprovechando las ventajas de una deslocalización internacional si se justifica con incrementos de competitividad acordes.