EL PERIÓDICO
MARTES 16 DE MARZO DEL 2010
BARCELONA
Después de un año de vigilancia y seguimientos, la Guardia Urbana logró la semana pasada dar caza al autor de sabotajes en 22 parquímetros de Barcelona. El presunto responsable es Fernando S.R., un jubilado de 67 años que regenta un negocio familiar, al que acudía a diario desde su domicilio en Sant Esteve Sesrovires (Baix Llobregat).
La policía local de Barcelona empezó a sospechar cuando los agentes se dieron cuenta de que los daños en equipos se concentraban en una zona concreta del distrito de Sant Martí, en el perímetro de las calles de Marina, Wellington, Ramón Turró, Meridiana y Buenaventura Muñoz.
El saboteador, según informó ayer la Guardia Urbana, fue cazado la semana pasada con las manos en la masa. Le echaron el guante mientras destrozaba un parquímetro de la calle de Marina esquina Llull. Logró anotarse una nueva máquina en su casillero de boicots, pero por fin pudo ser denunciado por estropear equipamientos municipales. Los daños imputables a Fernando S.R. podrían ascender a miles de euros.
El acusado utilizaba siempre el mismo sistema, que consistía en introducir un líquido corrosivo por la ranura de las monedas que inutilizaba todo el sistema eléctrico interior al quemar todos los circuitos. Esta maniobra dejaba el parquímetro inactivo, lo que provocaba, según la Urbana, “disfunciones en el servicio de estacionamiento regulado y molestias a los vecinos y usuarios del área verde y de la zona azul”.
“DISCREPANCIA NO RAZONADA”
En una entrevista concedida a este diario en mato de 2005, Jordi Hereu, entonces concejal de Seguridad y Movilidad del ayuntamiento, aseguraba pocos días después de implantar el área verde que los sabotajes son la “expresión no razonada de una discrepancia”. “Claro que nos preocupan – aseguraba el actual alcalde y padre de la idea-, pero han ido bajando. Además, la gente que ha protestado, incluso los más críticos, se han desmarcado de estas acciones”.
La decisión de regular el aparcamiento de residentes no sentó bien entre los conductores. En las primeras semanas de funcionamiento, medio centenar de parquímetros fueron atacados, pero las aguas se calmaron, al menos, hasta la aparición de este jubilado.