Lo más extendido cuando una persona se lesiona es que se coloque una bolsa de hielo en la zona afectada para reparar el daño de forma rápida y eficaz; siendo la aplicación de frío una medida comprobada como remedio para las lesiones musculares, está creciendo la aplicación de la crioterapia generalizada para la exposición a temperaturas muy bajas, ya sea en zonas específicas o en el cuerpo entero.
Cryosense sugiere que los pasos a seguir en una patología muscular y articular -golpe, esguince, rotura de fibras, traumatismo sin herida abierta o fractura, entre otras- en las primeras 72 horas tras el incidente es la exposición de la superficie deseada a temperaturas de entre -110ºC y -196ºC en un periodo corto de tiempo que puede dar el resultado deseado para reparar el daño.
La crioterapia para lesiones deportivas no solo se orienta a su tratamiento, sino también a la prevención de las mismas: este tratamiento reduce el dolor de los músculos y articulaciones generado tras un entrenamiento de alta exigencia, aumenta la circulación sanguínea y evita lesiones originadas por sobrecarga.
La exposición al frio extremo tiene diversas ventajas fisiológicas, entre las que destacan las siguientes:
Las distintas modalidades de la crioterapia están adaptadas a las necesidades de cada interesado en ella: así, existe la crioterapia por contacto, que es la más sencilla con el empleo de una bolsa de hielo o similar; el criomasaje, que combina masajes o técnicas de fisioterapia con exposición al frio; la crioterapia por conducción, que consisten en el baño de agua fría con hielo en un periodo de 10-15 minutos; y la crioterapia por evaporación, que es aquella que se emplea también en las cabinas de crioterapia a cuerpo entero tan extendido en la actualidad en el círculo de los deportistas de grandes competiciones.