El uso de la mecatrónica es casi generalizado en las empresas de producción y fabricantes de bienes de equipo catalanes, aunque la mayoría tienen un elevado desconocimiento de esta nueva disciplina. Así se desprende del estudio que ha elaborado el CDEI (Centro de Diseño de Equipos Industriales) de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) por encargo de tres Asociaciones de Empresas Innovadoras (AEI): el Centro de Innovación de Fabricantes de Bienes de Equipo (CEQUIP), la Asociación Catalana de Innovación del Sector Cárnico Porcino de Cataluña (INNOVACC) y la Asociación Empresarial Innovadora en Tecnologías Muy Avanzadas de la Producción (AEI-TECMAP).
El objetivo del estudio, hecho en base a entrevistas en profundidad a quince empresas, es trazar un mapa del estado actual de la mecatrónica en Cataluña y captar la percepción que tienen las empresas, los motivos de su introducción, además de sus carencias y necesidades.
De este modo, el estudio concluye que la ausencia de perfiles profesionales calificados y de opciones de formación suficientes y adecuadas son las principales preocupaciones de las empresas.
Poco conocimiento, pero mucha utilización de la mecatrónica
Del estudio se desprende que existe entre las empresas un desconocimiento generalizado sobre la definición de mecatrónica, que en ocasiones se confunde con electromecánica.
Los proveedores de equipos y soluciones son los únicos que tienen consciencia de hacer mecatrónica y se preocupan para difundir su conocimiento entre los clientes potenciales. Por su lado, los fabricantes de bienes de equipo son conscientes que aplican soluciones mecatrónicas fundamentalmente como integradores, mientras que sus empresas de producción (de productos no mecatrónicos) la integran en sus procesos, pero no la consideran como propia.
De las empresas entrevistadas, la mayoría ve la mecatrónica como una obligación de mercado y consideran que la principal ventaja que se desprende de la introducción de la mecatrónica es la mejora de la precisión, la calidad o la productividad.
La carencia de formación, principal barrera de entrada.
Por lo que se refiere a barreras de entrada de la mecatrónica en la empresa, todos los entrevistados apuntan a una formación deficiente. La mayoría manifiestan tener una necesidad clara de formación en mecatrónica, pero a la vez reconocen que no aplican una estrategia explícita y consciente de introducción de la nueva disciplina.
Entre los fabricantes de bienes de equipo, buscar la alianza con un proveedor como fuente de asesoramiento y formación es la fórmula más habitual. Por el contrario, la empresa proveedora opta por la adecuación del personal propio, sea dentro de la empresa, en centros externos o en grupos interdisciplinarios. La contratación de personal externo en mecatrónica es especialmente escasa, como también lo es, actualmente, la formación en centros universitarios.
Otra de las inquietudes de las empresas es el miedo a sobremecatronizar sus productos o equipos y aumentar la complexidad y el coste de sus procesos inútilmente.
Acciones de formación y difusión de buenas prácticas colectivas
Del Mapa del estado y los usos de la mecatrónica se desprende el interés de todas las empresas de fomentar acciones orientadas a la formación en mecatrónica.
Las conclusiones del estudio consideran que las Asociaciones de Empresas Innovadoras pueden actuar en tres ámbitos formativos en un futuro cercano: la formación de ingenieros especializados o la formación de técnicos FP2 en campos fuera de su especialización y la introducción de comerciales y directivos en los conocimientos básicos de la mecatrónica como los conceptos, las posibilidades de inversión, aplicación o mantenimiento.
Paralelamente el estudio propone una acción conjunta de gran utilidad: la exposición mutua y la difusión de buenas prácticas sobre mecatrónica entre las empresas proveedoras de componentes, equipos y soluciones, empresas fabricantes de bienes de equipo y empresas usuarias de maquinaria y sistemas mecatrónicos.
De hecho, el intercambio de buenas prácticas es una de las actividades más representativas del CEQUIP, que desde el año 2007 organiza los llamados Puntos de Encuentro, donde las empresas miembros de esta fundación intercambian conocimientos alrededor de áreas temáticas determinadas.
CEQUIP se creó el 28 de julio de 2006 con la participación de la UPC (Universidad Politécnica de Cataluña) y la UPM (Unión Patronal Metalúrgica). Fue fundada por 12 empresas catalanas del sector con el soporte de Acc10, CIDEM-COPCA. Entre sus objetivos destacan la promoción del sector y la voluntad de impulsar la innovación como ventaja competitiva para el crecimiento empresarial.