En primer lugar hay que aclarar que la depilación láser es el único método definitivo que existe en el mercado. Se realiza con tecnología lumínica que se absorbe a través de la melanina existente en el pelo, es decir su color. De esta forma, el pelo actúa como una especie de antena y conduce la energía láser en forma de calor hasta el folículo piloso en el que se encuentran las células germinativas que son las que se encargan de producir el vello y las destruyen.
Así, con un estudio previo del color y del tipo de pelo a tratar, se realizarán varias sesiones en la que se irán eliminando estas células hasta que no vuelva a producir pelo. En cuanto si duele o no depende de la tolerancia al dolor de cada persona, pero la mayoría de personas que se han sometido a este procedimiento lo califican como una ligera molestia que merece la pena aguantar para conseguir resultados tan satisfactorios.
En cuanto a las sesiones necesarias todo depende de diversos factores como el color de la piel, el color del pelo, la edad de la persona o la forma actual de depilación que está empleando. Aun así, lo normal es que en mujer se necesiten entre 6 y 8 sesiones, y en hombre de 10 a 12 sesiones.