El alcohol se mantiene como la sustancia con mayor demanda de tratamiento en Cataluña (44%) , mientras que el uso no médico de hipnosedantes se ha convertido en una "epidemia silenciosa", ya que se ha triplicado entre 2005 y 2022, siendo un 65% más común en las mujeres que en los hombres.
El incremento de las cifras de adicción y consumo de sustancias se da en un contexto de epidemia de salud mental. Los datos son aplastantes y muestran una correlación clara entre salud mental y consumo de sustancias, lo que se conoce como patología dual.
Desde la dirección de Vértigo Vida distribuyen la responsabilidad entre "unas instituciones públicas saturadas con listas de espera infinitas y una oferta privada que insiste en el aislamiento rural como cura, con el sobrecoste asociado que tiene la modalidad de resort".
La apuesta de Vértigo es clara: reivindicar la autonomía del paciente para acabar con las "puertas giratorias" en un contexto en el que el encierro y el desplazamiento son la norma, apostando por una metodología híbrida de tratamiento a las adicciones y por un enfoque urbano.
El rigor de la propuesta se apoya en una síntesis clínica que profesionaliza el Modelo Minnesota —enfoque humanista grupal— integrándolo con la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), que aborda la reestructuración de los circuitos neuronales y patrones de comportamiento con un abordaje científico.
Este enfoque se basa en la reprogramación mental del paciente a través de una "disciplina bien entendida" basada en tres pilares:
Así mismo, Vértigo Vida introduce el tratamiento de la coadicción a través de la terapia familiar como pilar fundamental de éxito. La coadicción es un patrón emocional en familiares que, en su intento de salvar al adicto, descuidan sus propias necesidades y alimentan involuntariamente el ciclo disfuncional de la enfermedad.
"No solo tratamos al individuo; tratamos al sistema familiar", afirman desde el centro de desintoxicación Vértigo Vida. El modelo requiere la implicación activa de los padres y/o familiares, superando el rol de observadores para convertirlos en agentes de cambio mediante terapias de familia y pareja integradas en el currículo semanal.