Las redes sociales, las plataformas de mensajería instantánea y los videojuegos son los principales motores de la cultura online de los más jóvenes. No solo influyen en cómo se relacionan, sino que han dado lugar a un nuevo lenguaje propio, muy alejado del que manejan los adultos. TikTok, Instagram, X, YouTube, cualquiera de estas plataformas puede ser el lugar de origen de expresiones, como simp, ghosting o spill the tea, que los adolescentes utilizan en su día a día.
Estas jergas juveniles no son algo nuevo y es que cada generación ha creado sus propios códigos culturales para diferenciarse y expresar su identidad. Desde el "me piro vampiro" o el "nasty de plasti" de los años 90 hasta el lenguaje de los chats y SMS de los 2000, las generaciones más emergentes han adaptado su forma de hablar a los contextos que viven. Sin embargo, la gran diferencia con la actualidad es la velocidad y el alcance. Ahora, una tendencia viral en TikTok puede conseguir que una palabra sea usada por millones de adolescentes en cuestión de horas.
Emily Lawrenson, gerente de comunicación de Qustodio, plataforma líder en seguridad online y bienestar digital, comenta que "el lenguaje de los jóvenes siempre ha existido, pero hoy nace y se expande en Internet a una velocidad que los padres rara vez pueden seguir. Conocer estas palabras ayuda a los progenitores a comprender mejor el lenguaje y las referencias que utilizan sus hijos, lo que les permite acompañarlos de una manera más cercana, abierta y comprensiva, en su día a día".
Con este objetivo en mente, Qustodio presenta un listado de expresiones comunes entre los adolescentes, con explicaciones claras, para que los adultos consigan familiarizarse con algunos de los términos más utilizados por los menores. Entre los conceptos, se pueden encontrar anglicismos, abreviaturas o memes, como los siguientes:
Conocer este lenguaje ayuda a los padres a conectar con sus hijos, interpretando sus interacciones online o sus conversaciones diarias, sin que el desconocimiento del slang se convierta en una barrera. Lawrenson insiste en que "es importante que los adultos estén familiarizados con las tendencias digitales, además de conocer los hábitos tecnológicos de los menores. De esta manera, les resultará más fácil fortalecer el vínculo familiar y generar una atmósfera de confianza entre padres e hijos".