Muy lejos del promedio mundial de 4 kilos anuales de cafe per cápita y mucho más aún de los 14 kilos al año que consumen en Luxemburgo, Colombia está reponiendo fuerzas para reforzar el consumo interno. Solamente las regiones costeras y Bogotá, la capital del país, presentan un consumo equiparable a la media.
Buscando entre las explicaciones que habrían llevado al cafe a tasas tan bajas de consumo, los especialistas señalan que puede estar relacionado este problema con la dinámica del mercado de varias décadas atrás.
Años atrás, los empresarios cafeteros colombianos no destinaban prácticamente nada para el consumo interno. Solamente el cafe de inferior calidad quedaba en Colombia y esto puede haber propiciado para que la gente se acerque a otras bebidas. También el hecho de no saber preparar un buen café puede estar influyendo en esos números.