La mayoría de las alergias respiratorias están causadas por los ácaros, unos pequeños parásitos que, aunque son de un tamaño muy reducido, pueden causar grandes trastornos en la salud. Esta subclase de arácnidos, especialmente los domésticos, son dependientes de otros animales, plantas e incluso humanos, ya que se alimentan de escamas de piel humana o animal. Es por ello que están constantemente a nuestro alrededor.
En los meses de octubre, noviembre y diciembre la aparición de los ácaros aumenta de manera considerable, ya que octubre es uno de los meses más propicios para su reproducción y, por lo tanto, aumentan los síntomas de las alergias debido a su propagación, afectando a 7 de cada 10 ciudadanos.
Anteriormente se conocía como “alergia al polvo”, pero las numerosas investigaciones han descubierto que son los ácaros los desencadenantes de estos síntomas. Esto ha dado lugar a otras investigaciones que estudian las proteínas de estos pequeños animales para diagnosticar de manera más fácil esta alergia y, además, disminuir sus efectos.
La alergia a los ácaros no es del todo diferente a las demás, es decir, como sucede con muchas otras, se nace o no con cierta tendencia a ser alérgico a ellos. Por otro lado, también influye el entorno. Contra más expuesto se esté a los ácaros, más posibilidades se tiene de presentar esta alergia.
Debido a que es difícil evitar el entrar en contacto con los ácaros, hay que tomar una serie de precauciones para que los síntomas puedan disminuir considerablemente: