Desde el punto de vista plástico, Amnios refleja en su conjunto la vuelta al informalismo del autor; el gusto por el gesto que marca su caligrafía pictórica personal; el reencuentro con lenguaje automático propio; el placer en la aplicación de los pigmentos y resinas sobre el lienzo; en suma, el amor a la pintura de Estartús. El arte toma de la naturaleza y de la reflexión interior.
Atrás quedó –al menos momentáneamente- la serie anterior sobre asuntos sociales comprometidos, para adentrarse en ese claustro materno de los Amnios donde el misterioso mundo interior femenino merece una traslación artística. El arte es una plasmación del mundo que no se expresa en términos lógicos cartesianos; tiene su propia sintaxis porque se dirime con otros presupuestos. El autor revela en este último trabajo el deseo de ir navegando entre diferentes cánones, por medio del conocimiento reflexivo y la libertad de trazo.