Literature

La mujer interesada, en Eneas Marrull

Lima Perú18 October 2010
En la novela "El diablo en mi cama" de Eneas Marrull se aborda con humor, pero sin hipocresías la doble moral de algunas mujeres que, aun sintiendo reparos éticos, no vacilan en cometer excesos y desenfrenos con tal de lograr sus objetivos.

Por: María Luisa Moreno (Marimor)
“El diablo en mi cama” parece ser una obra destinada a demostrar la inviabilidad de una plena realización ética en la raza humana. Su protagonista, una mujer sin conciencia en estado puro, asume en sí misma el doble discurso que permite el equilibrio precario entre lo honesto y lo deshonesto, a través de inútiles desgarramientos que perpetúan el conflicto entre la moral y el interés.
Si nos atenemos a las declaraciones de su autor, el prolífico Eneas Marrull, esta es una obra enteramente de ficción. Aunque, como él mismo ha dicho, no ha existido y ni puede existir sólo la ficción en obra alguna, porque eso sería traicionar la naturaleza humana: “Escribimos, no se sabe si a favor o en contra de uno mismo, pero definitivamente por causa de alguien. Nunca somos ajenos a la provocación."

Acaso uno de los cuestionamientos que pueda hacérsele a Eneas Marrull, sea que el autor pretende universalizar al personaje Lili como paradigma de su género, ignorando que su personaje es una neurótica, afectada visiblemente por un conflicto bi-polar. “Esa mujer –ha dicho- aunque tiene marcadas pautas de su género, sobresale sobre todo por mostrar el lado menos favorable del eterno femenino, y no puede pretender representar a todas las mujeres del universo. Me parece demasiado "mujer" para ser verdaderamente una mujer. Me es imposible, por ejemplo, ver de esa forma a mi madre.”

Existen peores mujeres, ha dicho otro, pero eso no implica que uno deba dedicarles una novela. "Hay abismos a los cuales no debe uno descender", ha dicho también una indignada escritora. Otros, en fin, han indicado que esta novela es perniciosa, y alguno más radical ha pretendido que es “una pornografía del pensamiento, y una blasfemia contra la mujer."
Todo esto no vendría sino a indicar que estamos frente a una obra de escándalo. Y esto dificulta por el momento una aproximación temática, serena y crítica, para algunos. Pero otros ya han están dando un veredicto, al parecer más ecuánime —porque el libro también despierta simpatías— diciendo en esencia que es una obra bien escrita, imaginativa, reflexiva, y lo que es significativo, que es una obra en la que el humor es el camino por el cual se explicita la tragedia.
Desde el inicio, nos envuelve este humor marrulliano, acertado pero cáustico, burlón y zahiriente a veces, pero otras veces filosófico y trágico. Pero continuando con la lectura vemos que las metáforas no son tales, son probablemente reales, o pretenden serlo, a la manera de una anti-metáfora. El protagonista es un hombre soñador, tímido y atormentado, pero eventualmente audaz cuando la pasión se apodera de sus sentidos y de su mente.