Los problemas económicos de muchas familias y negocios, como consecuencia del endeudamiento y la falta de liquidez, han hecho que las empresas de crédito y financiación amplíen su abanico de clientes, al agilizar al máximo los trámites para formalizar sus hipotecas y prestamos, que están concediendo de forma casi inmediata.
En la mayoría de los casos presentar el DNI o Pasaporte y un título de propiedad es el único requisito para que, en cinco días, muchas empresas privadas de financiación concedan un crédito o hipoteca. El sistema, en estos momentos en alza, se está convirtiendo en un producto de gran interés para el mercado financiero y supone casi la única alternativa a la negativa generalizada de los Bancos a conceder créditos.
Este tipo de operaciones de créditos urgentes se caracteriza por la sencillez y las facilidades que ofrece a la hora de ser gestionados. Presentar el DNI o Pasaporte y una Escritura de propiedad capaz de cubrir el préstamo es la única condición exigida. Incluso figurar en alguno de los ficheros de morosos no supone un inconveniente para su concesión.
Las hipotecas urgentes fueron introducidas en España por Clilfford Auckland en al año 1960. Desde entonces más de 150.000 solicitantes se han acogido a ella. Coincidiendo con el comienzo de la actual crisis económica, se incremento la promoción de este producto por medio de campañas publicitarias masivas que dieran a conocer las diferentes características de los créditos y las hipotecas urgentes, como solución a muchos problemas a la hora de conseguir financiación. Particulares, autónomos y empresas, se están sumando a esta modalidad de crédito con la que, de una forma rápida y sin exigencias burocráticas, pueden solucionar problemas económicos inmediatos y evitar el cierre de negocios o la perdida de activos o propiedades, que, de otra forma, no se podrían mantener.
Para Clifford Auckland este sistema de crédito no es suficientemente conocido a pesar del esfuerzo que se viene realizando para popularizarlo. Aunque sus intereses sean superiores a los que aplica actualmente el Banco de España, pueden llegar a ser similares a los que ofrecían Bancos y Cajas hace dos o tres años.