“Durante este mes de agosto ha aumentado nuestro número de clientes, sobre todo, entre hombres y mujeres que se quedan en Madrid trabajando este verano y padres que nos están encargando la comida diaria para sus hijos, universitarios que tienen que examinarse en septiembre”, explica Luis Soto-Largo, director general de Vitalista.com.
La empresa, especializada en la preparación y envío de comida fresca, saludable y equilibrada al lugar de trabajo o el domicilio de sus clientes, ofrece dos programas:
- Vitalista 8 horas, diseñado para comer sano en horario laboral, por lo que incluye todas las comidas necesarias durante la jornada de trabajo (hasta el agua mineral). Los ejecutivos y trabajadores que lo siguen cuentan con la visita quincenal de un nutricionista personal que les asesora de forma personalizada.
- Vitalista 24 horas, orientado a facilitar la pérdida de peso, que abarca todas las comidas necesarias durante el día (seis), desde el desayuno hasta la cena, y con el que se puede llegar a perder hasta 5 Kg. en un mes. Vitalista 24h incluye la visita semanal de un nutricionista que se encarga de asesorar al usuario y controlar su evolución durante el proceso de pérdida de peso, lo que garantiza que dicho proceso se realice siempre de una forma sana y saludable.
“Estamos comprobando que cada vez hay más gente que tiene que quedarse en Madrid en agosto o que toman periodos más breves de vacaciones. Quieren alimentarse bien pero no saben cocinar o no tienen tiempo”, continúa Soto-Largo. “Nosotros nos ocupamos de todo: compramos los mejores productos frescos, cocinamos a diario y llevamos esos alimentos hasta el lugar de trabajo o el domicilio de nuestros clientes, ya sea para comer de forma sana o para adelgazar. Además, nuestros menús no llevan ningún tipo de conservantes y están pensados para ofrecer una nutrición equilibrada, con todos los macronutrientes, vitaminas y minerales necesarios para cada día”.
“Vitalista.com propone un cambio en la forma de alimentarse, fraccionando las comidas”, añade Silvana Iezzi, responsable de Nutrición de la empresa. “Nuestro equipo de nutricionistas enseña a alimentarse a cada cliente, realiza un plan personalizado y un seguimiento continuo, les explica las ventajas del programa, el porqué de los menús y eso, junto a los rápidos resultados, resulta muy motivador. Se sienten mejor, con más energía y, como además pierden peso, aumenta la seguridad en sí mismos”.
Silvana Iezzi también aclara que el cambio de hábitos se logra en poco tiempo. “A veces, cuesta la primera semana, pero a partir de la segunda el organismo se acostumbra a las seis comidas al día y el cuerpo ’pide’ la pieza de fruta a media mañana o el yogur de la merienda, lo que ayuda también a reducir las raciones de las comidas principales. Casi sin pretenderlo, se pierde peso, de forma controlada”.
A la vez, la responsable de Nutrición de Vitalista.com alerta sobre las “dietas milagrosas”. “Hay muchas personas que buscan en Internet un régimen de moda o que le prometa una rápida pérdida de peso y eso puede tener graves consecuencias sobre el organismo, el sistema inmunológico, etc. La dieta tiene que ser personalizada, diseñada por nutricionista, que determinará el tiempo que se puede extender y realizará un seguimiento del paciente. Esta también es la forma de evitar el “efecto rebote”: que se recupere el peso o incluso se aumente al cambiar la alimentación”, indica Silvana Iezzi. “En definitiva, mantenerse bien físicamente no es cuestión de dietas, sino de hábitos saludables”.
Consejos para el verano
Los expertos de Vitalista.com recuerdan una serie de consejos para mantener la alimentación sana durante el verano:
• Realizar seis comidas al día, no sólo las tres principales (otras tres a media mañana, media tarde y antes de acostarse), lo que favorece una alimentación más sana y equilibrada.
• Cuidar mucho la hidratación. Sobre todo, a partir de los 29 grados de temperatura y más en zonas húmedas. Es entonces cuando hay que incrementar el consumo de agua e incluso de bebidas isotónicas. Como media, conviene beber dos litros de agua al día, pero fraccionada en pequeñas dosis, no concentrarlo en la mañana o en la tarde. El cuerpo absorbe mejor bebiendo cada media hora.
• Como suele aumentar la exposición al sol durante esta temporada, y el agua de la piscina y el mar afecta al estado de la piel y el cabello, hay que incrementar el consumo de vitaminas (sobre todo, A, C, E y el complejo B); y compensar el exceso de sudoración con líquido y sales minerales.
• Limitar todo lo posible el consumo de bebidas alcohólicas y de azúcar simple (refrescos gaseosos, pero también las golosinas, el chocolate y la bollería industrial). En cuanto al azúcar, mejor sustituirlo por edulcorante.
• No hay que olvidar tomar fruta y vegetales, que aportan vitaminas, antioxidantes, minerales e, indirectamente, agua, y contribuyen poco a ganar peso. Lo ideal, tres o cuatro piezas de fruta al día y que no falten vegetales crudos o cocidos en la comida y en la cena.
• Mantener proteínas y carbohidratos en la dieta (los hidratos de carbono están presentes en frutas, verduras, legumbres, pastas y arroces). Aunque apetezcan menos, no pueden faltar en nuestra alimentación durante el verano, una media de tres o cuatro veces por semana, en función de la actividad física, del peso, etc. Las legumbres, por ejemplo, en ensalada.
• Las proteínas también deben de estar presentes, comiendo carne, pollo o pescado, unos 200 gramos de media cada jornada; salvo dietas vegetarianas, en donde se compensan con otros nutrientes.
• Aunque sean tentadoras, hay que evitar las frituras en exceso. Hay que limitar el consumo de aceite a unas dos cucharas –máximo cuatro- diarias para no acumular grasa.
• Del mismo modo, hay que limitar la harina, lo que incluye el pan, galletas y cereales. Lo mejor, tomarlas en el desayuno, sin pasar de los 60 gramos de pan (o dos rebanadas de pan de molde) y un tazón de cereales al día.
• En cuanto a los lácteos, que sean desnatados o semidesnatados. Y no sólo la leche, sino también el yogur o el queso, no enteros.
• Todo ello, acompañado de ejercicio físico moderado, desde nadar en la playa a dar paseos por la montaña.