Diminutas (de 4 a 7 milímetros) y escurridizas, las chinches poseen una capacidad extraordinaria para esconderse en costuras, grietas y pliegues. Y sí, también en el equipaje. Estos insectos nocturnos, que se alimentan de sangre humana, no vuelan ni saltan, pero pueden llegar a casa dentro de los pliegues o costuras de una cremallera de la maleta. "Una infestación puede comenzar con una sola hembra fecundada", explican desde Rentokil Initial, compañía especializada en control de plagas e higiene ambiental.
Cómo saber si se han traído chinches a casa
Jacinto Díez, director de comunicación de Rentokil Initial, ofrece algunas claves para detectar su presencia tras un viaje: "Si observas pequeñas manchas de sangre en las sábanas, la almohada o el colchón, o restos de pequeñas pieles secas —que son mudas del insecto—, podrías estar ante una señal de alerta", explica, y lo mejor es prevenirlas desde el principio de las vacaciones y llegada al alojamiento.
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Al volver a casa. Recomendaciones para evitar que las chinches entren en casa
Durante los días posteriores al viaje, mantente alerta a signos como picaduras sospechosas, ya que las chinches inyectan un anestésico y un anticoagulante, por lo que sus picaduras suelen pasar desapercibidas al principio. Suelen aparecer como ronchas rojas, a veces alineadas o agrupadas, en zonas del cuerpo expuestas durante el sueño, manchas oscuras en las sábanas (son sus excrementos), olor dulzón desagradable en rincones concretos, manchas de sangre y posibles restos de mudas.
¿Qué hacer si se detectan chinches?
Desde Rentokil Initial insisten en que, ante cualquier sospecha, lo más eficaz es contactar con una empresa especializada que pueda realizar una inspección exhaustiva. Es una plaga en aumento desde hace años y no tiene nada que ver con la falta de higiene, más bien con la globalización y el cambio climático. Los actuales tratamientos térmicos inteligentes son eficaces, solo requieren una única aplicación y sin necesidad de usar químico alguno.