CAFES BAQUE presume de ser la marca más longeva del pelotón ciclista mundial (31 años como patrocinador único de equipos bautizados con su nombre). Su apoyo al deporte de las dos ruedas con impulso humano se ha traducido en la creación de una escuela ciclista y en la formación de escuadras en categorías inferiores, juveniles y aficionados. Además, durante dos años mantuvo un equipo en el circuito profesional.
Con esta trayectoria deportiva, el grupo de Iurreta, una empresa familiar en la tercera generación, ha realizado un doble fichaje. Algunos de sus ex ciclistas han pasado a formar parte de la plantilla de su empresa. En total son nueve, el 7,4% de los 121 empleados de la compañía vizcaína.
Fernando Etxabe, director general de CAFES BAQUE, aclara que este tránsito del mundo deportivo al profesional no es un tema sentimental. Estos deportistas tienen unos activos, como su gran motivación, el trabajo en equipo y una alta capacidad de esfuerzo, sobre todo en los momentos difíciles, que son muy válidos en el panorama empresarial, donde la crisis económica ha agudizado la competitividad entre las compañías.
¿Y qué tareas realizan en CAFES BAQUE los corredores? El más conocido es Rubén Gorospe, hermano de Julián, otro destacado del ciclismo vasco. Rubén, que sudó el maillot del combinado Banesto, trabaja en la Fundación BAQUE, es el director del equipo ciclista y su popularidad le lleva a representar a la empresa en numerosos actos corporativos.
Otro es Francisco Gutierrez, Guti, que fue subcampeón del mundo en categoría de aficionados, campeón de la Copa España y profesional durante dos temporadas. Ahora es tostador de café. En la empresa dicen que no da una tostada por perdida y siempre esta dispuesto a echar una mano a sus compañeros de producción, como cuando subía en la carretera los bidones de agua al líder del equipo, para que no desfalleciera.
Erkaitz Elkoroiribe también dejó la bicicleta profesional, en este caso para convertirse en delegado de ventas exteriores de CAFES BAQUE que le han encomendado la apertura de nuevos mercados.
Peio Arreitunandía es vendedor de CAFES BAQUE en una zona de Guipúzcoa cercana a su Mutriku natal. Las carreteras donde se formó como ciclista le ven pasar ahora con la furgoneta de reparto.
Sebas Pérez que formó parte del equipo ciclista ADO 92 durante los Juegos Olímpicos de Barcelona, es promotor de ventas de Álava, mientras que Ander Azpitarte le ha tocado, en la estructura comercial de BAQUE, en el municipio de Baracaldo. Mitxel Gorostiza, que salió de la cantera ciclista del propio grupo cafetero, también es vendedor. Su ruta diaria es una de las zonas del interior de Vizcaya.
La empresa vizcaína también volvió a fichar a José Manuel Vazquez Palomo. Nacido en Arévalo (Ávila), se formó como ciclista en Euskadi y estuvo dos años en el equipo profesional de BAQUE. Con un carácter extrovertido, capaz de arrancar una sonrisa al semblante más serio, aseguran en la compañía, se le entregó una furgoneta llena de café para decirle que el mercado de Ávila le estaba esperando. Hoy atiende a más de ochenta clientes que consumen el café de Palomo.
Hamado Pafadnam también ha sido ciclista de equipo de CAFES BAQUE y ahora trabaja en la empresa. Pero su caso es especial. En la compañía recuerdan que hasta hace seis años sólo conocía su país, Burkina Faso, uno de los tres más pobres del mundo en renta per cápita. Un día las hermanas María y Esther Baqué vieron un reportaje en Canal Plus sobre un ciclista africano, Hamado, que pedía una oportunidad para competir en Europa. Al mes siguiente fuimos a buscarle a su casa. Su aventura deportiva no pasará a la historia del deporte. El ciclismo europeo no tiene nada que ver con el africano. Con una anécdota se explica. En las etapas de montaña, el pelotón le dejaba bajar los puertos en solitario, porque los corredores temían que pudieran provocar una montonera, si descendía dentro del grupo con el resto de los deportistas. Tras dejar la burra, Hamado, que ha aprendido a leer y escribir en Euskadi, se prepara para trabajar en el almacén de BAQUE.